El dugongo (Dungong Dugon) es un mamífero de enormes dimensiones, a menudo se confunde con el manatí pero son especies diferentes, aunque están relacionados geneticamente.  Su apariencia es muy similar, y hasta que no se visualiza su cola es muy difícil distinguirlos.

Cabeza de un Dugongo

Cabeza de un Dugongo

Características

El dugongo es más pequeño que el manatí y en cuando son adultos llega a alcanzar unos 3 metros de longitud y unos 400 kg de peso, el equivalente al peso de una vaca adulta. Para ser capaz de moverse las aletas pueden llegar a medir un metro de largo. El individuo más grande registrado medía 4,06 metros de largo y pesaba 1.016 kilogramos, y fue encontrado frente a la costa de Saurashtra, en el oeste de la India. Las hembras tienden a ser más grandes que los machos.

Pueden llegar a alcanzar los 70 años o superarlos. Para considerarse adulto y alcanzar su máximo tamaño deben tener unos 15 años de edad.

El cuerpo posee una forma cilíndrica que se va estrechando en ambos extremos y está escasamente cubierto de pelo corto., que es una característica común entre los sirenios que les permite una interpretación táctil de su entorno. Estos pelos se encuentran más desarrollados alrededor de la boca, concretamente en el labio superior con forma de herradura. Este labio superior es muy móvil y musculoso, lo que le ayuda al dugongo a forrajear.

La piel es gruesa y lisa, el color es de un crema pálido al nacer pero se irá volviendo oscuro dorsal y lateralmente conforme vaya creciendo hasta llegar a ser marrón o gris oscuro. No obstante, el color puede cambiar debido al crecimiento de ciertas algas que quedan adheridas a su piel.

Dugongo visto de perfil

Dugongo visto de perfil

Las aletas forman parte del 15% de longitud del dugongo y no poseen uñas en ellas, aunque la cola tiene muescas profundas. Posee dos aletas delanteras y una única trasera. Las aletas delanteras tienen forma de paleta y son usadas para apoyar a la aleta trasera en los giros y para frenar. La aleta trasera es utilizada para moverse hacia adelante subiéndola y bajándola en largos golpes y pueden ser giradas para cambiar de dirección.

La aleta de la cola es la manera de diferenciarlo del manatí. El dugongo tiene una cola bifurcada, como la mayoría de los peces, muy similar a la de un delfín. Mientras que la cola del manatí es plana y ancha.

Detrás de cada aleta tienen dos tetas, y entre sexo no existe apenas diferencias, siendo su principal diferencia entre un macho y una hembra la ubicación de la abertura en relación con el ombligo y el ano. El macho tiene sus testículos ubicados internamente.

El cráneo de un dugongo es único. El cráneo se agranda con una premaxila muy baja, siendo más fuerte en los machos. El cerebro pesa un máximo de unos 300 gramos, siendo aproximadamente el 0,1% de su peso corporal. Los ojos son diminutos en comparación con su cuerpo y tienen una visión muy limitada, a cambio, posee una gran audición aguda dentro de unos umbrales de sonido limitados. Las orejas se encuentran a los lados de la cabeza.

Los dugongos poseen dos incisivos, tres premolares y tres molares a cada lado de la mandíbula superior, y tres incisivos, un canino, tres premolares y tres molares a cada lado de la mandíbula inferior. A diferencias de las manatíes, los dientes horizontales no están creciendo continuamente. Durante la pubertad, en los machos, emergen dos incisivos (colmillos). En la hembra, durante la pubertad continúan creciendo, en ocasiones erupcionando más tarde de alcanzar la base de la premaxila. Como en numerosos animales el número de capas de crecimiento en el colmillo indica la edad de un dugongo. Los dientes de la mejilla van avanzando junto a la edad.

Para respirar bajo el agua son necesarios unos pulmones extensos que llegan casi a sus riñones. La razón de su extensión no es sólo se debe a la obligación de disponer almacenados grandes dosis de oxígeno, si no que también son necesario para hacer frente al medio ambiente de agua salada donde habitan.

Al igual que otros sirenios, el dugongo experimenta la paquiostosis que le concede unas costillas y otros huesos inusualmente sólidos que contienen poca a ninguna médula. Cuando un hueso no está hueco por dentro se vuelven muy pesados, actuando como lastre para ayudar al pesado dugongo a permanecer en ligeramente suspendidos por debajo de la superficie del mar. Posiblemente sus huesos se encuentren entre los más pesados del reino animal.

Son capaces de pasar dos minutos y medio sin respirar, aunque se han visto que algunos individuos son capaces de aguantar hasta seis minutos. Cuando se trata de bucear pueden hacerlo hasta una profundidad de unos 39 metros como máximo.

Son animales seminomadas para poder encontrar alimentos realizan largas distancias pero no se alejan mucho de la costa y mantienen el mismo rango de distancia durante toda su vida. El movimiento diario se ve afectado por las mareas, que son usadas para alcanzar zonas de alimentación menos profundas. También se mueven para encontrar aguas más cálidas y en latitudes altas realizan pequeñas migraciones durante el invierno para huir de las frías aguas.

En rara ocasiones, es posible que algún dugongo realice un viaje de grandes distancias pues han sido vistos algunos en Sydney. En un arroyo cerca de Cooktown un dugongo fue capturado a 15 kilómetros.

Comportamiento

Son unos animales sociales que conviven en parejas, aunque algún ejemplar puede ser solitario. Se cree que no viven en grandes grupos porque los pastos marinos son incapaces de mantener a grandes poblaciones. En ocasiones, se han visto formando grandes grupos que han durado poco tiempo.  Descansan sobre la cola para poder respirar con la cabeza por encima del agua.

Se comunican entre individuos mediante el uso de chirridos, silbidos, ladridos y otros sonidos que crean eco bajo el agua que emiten en diferentes amplitudes y frecuencias para marcas diferentes propósitos. La comunicación visual no es muy usada debido a su mala visión, pero se usa durante el cortejo. También se usa para vigilar constantemente a su cría. Se ha observado que tanto la hembra como la cría chocan sus aletas para mandarse un mensaje de tranquilidad. Al ser animales muy tímidos y desconfiados antes los humanos no se sabe mucho sobre su comportamiento.

Hábitat

El dugongo habita en las aguas cálidas de poca profundidad cercanas a la costa donde no hay una alta concentración de sal. También es posible encontrarlos en canales de manglares anchos y poco profundos, alrededor de los lados de sotavento de la grandes islas costeras donde hay una gran abundancia de hierbas marinas.

Normalmente, se encuentran en una profundidad de unos 10 m, aunque en las zonas donde la plataforma continental es poco profundas suelen nadar más de 10 kilómetros desde la orilla para descender hasta los 37 metros donde los pastos marinos son más abundantes, como la Halophila spinulosa.

Las aguas pocas profundas son usadas en época de cría, donde logran minimizar el riesgo de ser atacados por depredadores. Durante el invierno proporcionan un refugio termal.

Distribución

Se distribuye desde el Océano Pacífico occidental hasta la costa oriental de África abarcando un total de 140.000 kilómetros de costa entre 26° y 27° grados al norte y al sur del ecuador. Se cree que el área de distribución actual representan los límites históricos de su anterior área.

Actualmente las poblaciones se encuentran en las aguas de 37 países pero su población está disminuyendo, con un descenso mundial de un 20% en los últimos 90 años. Han desaparecidos poblaciones en las aguas costeras de Hong Kong, Mauricio, Taiwán, Japón, Filipinas, Vietnam y partes de Camboya. Es probable que existan más desapariciones en el futuro.

Alimentación

A pesar de su enorme tamaño, el dugongo es un animal herbívoro. Por eso es también conocido como “las vacas del mar”. Se alimentan de plantas acuáticas en grandes cantidades que crecen en el fondo marino y suelen dejar rastros de arena desnuda y pastos marinos desarraigados, ya que ingieren toda la planta con la raíces incluidas siempre y cuando sea posible. Cuando el pasto marino es escaso, se alimentan de algas. Sin embargo, también pueden consumir pequeños invertebrados como medusas, ascidias y mariscos.

Los dugongos de Moreton Bay, Australia, son omnivoros y comen invertebrados como poliquetos. Esto lo consumen cuando disminuye sus patos preferidos. En otras zonas de Australia occidental y oriental hay registros de que los dugongos buscan activamentes grandes invertebrados. Los dugongo de áreas tropicales no consumen ningún tipo de invertebrados y son estrictamente herbívoros.

Depredadores

El dugongo tiene pocos depredadores una vez son adultos, pero cuando son jóvenes son atacados por cocodrilos, orcas y tiburones. También les afectan un alto número de infecciones y enfermedades parasitarias, donde se incluyen helmintos, criptosporidios, diferentes tipos de infecciones bacterianas y otros parásitos no identificados. Se cree que un 30% de las muertes de dugongos en la zona de Queensland se debe a las enfermedades.

En cuanto a los adultos, su principal depredador son los humanos que los cazan para obtener carne, aceite, piel y huesos.

Reproducción

El dugongo llega la madurez sexual entre los ocho y dieciocho años, un periodo mayor que el resto de los mamíferos que alcanzan antes la madurez sexual. La forma en la que la hembra detecta que los machos son sexualmente maduros por sus colmillos que erupcionan cuando existe un nivel alto de testosterona. La edad en la que la hembra da a luz está en entredicho, pues algunos científicos sitúan la edad entre los 10 – 16 años y otros entre los 6 – 10 años.

La hembra del dugongo tiene una reproducción bastante limitada, pues da luz a una sola cría aproximadamente una vez cada cinco años. Aunque no está claro el tiempo que existe entre nacimientos, se estima que oscilan entre 2 – 7 años.

El cortejo varía según la localización. En las algunas poblaciones los machos establecen un territorio que visitarán las hembras en celo y en otras áreas los machos intentarán impresionar a las hembras mientras defiende el área de otros machos, una práctica conocida como lekking. Muchos machos pueden intentar aparearse con la misma hembra varias veces dañándole durante el proceso. La hembra habrá copulado con múltiples machos, lo que aumenta las posibilidades de concepción.

La gestación durará entre 13 – 15 meses dando a luz una única cría. Eligen aguas cálidas y poco profundas para dar a luz, en ocasiones se han visto dar a luz casi en la orilla. Al nacer pesa 30 kg y mide un metro de longitud aproximadamente. La primera tarea que debe realizar es nadar rápidamente hacia la superficie para respirar por primera vez, ayudados por sus madres. Permanecerá junto a su madre durante 2 años donde será alimentando por ella y la abandonará una vez que haya madurado.

Estado de conservación

El dugongo está viendo como su población disminuye constantemente. Para que la población se mantenga estable deben sobrevivir el 95% de los adultos durante un año. El porcentaje máximo de hembras que los humanos pueden matar sin agotar la población es de 1% – 2%, cifra que se reduce donde los partos son mínimos debido a la escasez de alimentos. Aunque las condiciones sean buenas es improbable que la población aumente más de un 5% al año. Al vivir en aguas poco profundas están sometidos a una gran actividad humana.

La investigación de los dugongos y los efectos de la actividad humana es limitada y en muchos países el número de dugongo se desconoce. El último gran estudio mundial, realizado en 2002, concluyó que las poblaciones estaban disminuyendo y posiblemente extintas en un tercio de su área de distribución, con un estatus desconocido en otra mitad.

Están clasificados como vulnerables por la Lista Roja de la UICN y están regulados por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres prhibiendo en algunas áreas el comercio internacional. La cooperación regional es de vital importancia para protegerlos debido a la amplia distribución del animal. En 1998 se realizó una fuerte cooperación en todo el sudeste asiático para protegerlos. Actualmente numerosos países como Kenia, Mozambique, Emiratos Árabes Unidos, India, Sri Lanka, Filipinas, República Popular China etc poseen leyes que prohíben la caza y distribución del dugongo.

Aunque se les proteja mediante leyes, todavía hay mucho que hacer pues la población sigue disminuyendo debido a la caza furtiva, degradación del hábitat y de las muertes relacionadas con la pesca ya que al nadar a baja profundidad son muy propensos a enredarse con las redes de pescas.

Se desconoce si las colisiones con embarcaciones es un problema para los dugongos, como si pasa con los manatíes. Lo que si sabemos es que el número de embarcaciones ha aumentado incrementando el peligro para diversos animales.

Las actividades humanas indirectas como el derrame de petróleo o la degradación del medio ambiente por construcciones industriales, militares y turísticas cerca de la costa ponen en peligro a los dugongos en ciertas zonas y también contaminan la tierra haciendo que sea más difícil el crecimiento del pasto marino con el que se alimentan.

En cautiverio, son difíciles de mantener debido a que tardan mucho en madurar sexualmente y están mucho tiempo junto a sus crías. Otro de los problemas que se encuentran es que el pasto del que se alimentan sólo crece en agua salada que es mucho más cara de mantener en acuarios. Sin embargo en el estado australiano de Queensland posee dieciséis parques de protección de dugongos, y se ha logrado establecer algunas zonas de preservación en las que ni siquiera se permite la caza a los pueblos aborígenes.

Cultura popular

El dugongo ha alimentado diversas leyendas a lo largo de la historia del hombre. Se cree que las leyendas de las sirenas llegaron a originarse debido a que los marineros veían a grandes distintas nadar a los dugongos y su sombra era confundida con extrañas criaturas semi-humanas de peces. Aunque también se cree que el manatí también pudo alimentar estas leyendas al tener una apariencia muy similar.

Existe una pintura mural de un dugongo de unos 5.000 años de antigüedad, aparentemente dibujado en el neolítico. Fue descubierta por el teniente R.L. Rawlings en 1959 en la cueva de Tambun, Ipoh, Malasia.

La carne y el aceite que proporciona el dugongo ha sido muy valioso para los aborígenes australianos y de los isleños del Estrecho de Torres. Consideraban a los dugongos como parte de su aborigeneidad. También forman parte de las leyendas de Kenia, donde el animal es conocido como la “Reina del mar”. El resto de partes del cuerpo se usa como alimento medicina y decoración.

En los estados del Golfo, los colmillos eran usado para fabricar mangos de espadas. El aceite es un importante conservante y acondicionado para los barcos de madera para las personas que habitan en el Golfo de Kutch en la India, que también consideran su carne como un afrodisíaco. En Japón sus huesos son usados para realizar esculturas. En filipinas se creen que dan mala suerte, y parte de ellos se usan para protegerse de los malos espíritus. En algunas zonas de Tailandia se cree que las lágrimas forman una poderosa poción de amor, mientras que en Indonesia se cree que son reencarnación de mujeres. En Papúa Nueva Guinea son vistos como un símbolo de fuerza.

 

Dugongo
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